Artrosis de rodilla


La artrosis de rodilla, también conocida como osteoartritis de rodilla, es una enfermedad degenerativa que afecta las articulaciones de la rodilla. Se caracteriza por el desgaste y deterioro del cartílago articular, el tejido elástico que cubre los extremos de los huesos en las articulaciones y facilita su movimiento suave. A medida que el cartílago se desgasta, puede provocar dolor, inflamación, rigidez y pérdida de movilidad en la articulación afectada.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en el historial clínico del paciente, un examen físico y, en algunos casos, se complementa con estudios de imagen como radiografías o resonancias magnéticas (RM) para evaluar el grado de daño en la articulación.

Síntomas

Dolor: Que se agrava con la actividad física y suele aliviarse con el descanso.
Rigidez: Especialmente notable por la mañana o después de periodos de inactividad.
Hinchazón: Debido a la inflamación de la articulación.
Pérdida de movilidad: Dificultad para flexionar o extender completamente la rodilla.
Sensación de roce o crujido: Sensaciones de fricción o crujidos al mover la rodilla.

Causas

Edad: El riesgo de desarrollar artrosis aumenta con la edad.
Sexo: Las mujeres tienen mayor riesgo de desarrollar artrosis de rodilla que los hombres, especialmente después de la menopausia.
Obesidad: El exceso de peso aumenta la presión sobre las articulaciones de la rodilla durante las actividades cotidianas, lo que puede acelerar el desgaste del cartílago.
Lesiones y uso excesivo: Lesiones previas en la rodilla, como fracturas, desgarros de ligamentos o menisco, pueden incrementar el riesgo de artrosis. Asimismo, actividades que implican movimientos repetitivos o estrés en la rodilla pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad.
Factores genéticos: Existe una predisposición genética a desarrollar artrosis.

Tratamiento

La elección del tratamiento dependerá de varios factores, incluida la gravedad de la enfermedad, la edad del paciente, el nivel de actividad y las condiciones de salud generales. Es importante abordar la artrosis de rodilla de manera integral, trabajando en estrecha colaboración con un equipo de atención médica para gestionar la enfermedad de manera efectiva.

El tratamiento de la artrosis de rodilla busca aliviar el dolor y mejorar la función de la articulación. Las opciones incluyen:

Manejo del dolor y la inflamación

Mediante el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), analgésicos o inyecciones de corticosteroides.

Fisioterapia

Ejercicios específicos pueden ayudar a fortalecer los músculos alrededor de la rodilla, mejorar el rango de movimiento y reducir los síntomas.

Pérdida de peso

En caso de obesidad, perder peso puede reducir significativamente la presión sobre la rodilla y aliviar los síntomas.

Ayudas ortopédicas

El uso de bastones, plantillas o rodilleras puede ayudar a aliviar la presión sobre la rodilla afectada.

Cirugía

En casos avanzados donde el tratamiento conservador no es efectivo, se pueden considerar opciones quirúrgicas como la artroscopia, osteotomía o la artroplastia total de rodilla (reemplazo de la articulación).